Los caballos no enseñan a hablar
caballoCarta enviada al periódico "El País" en respuesta al articulo "En busca de la cura milagrosa" (El País semanal 7/10/07) 
No os sintáis peores padres y madres por llevar a vuestros hijos a los colegios, no os lamentéis por no haber llevado a ninguna persona con autismo a Mongolia a vivir entre caballos y chamanes. Suena muy bucólico, pero eso no es la vida real.
Los caballos no enseñan a hablar, pueden ser una fuente de interés muy importante para construir una petición.
La motivación es la base de la mayoría de los programas que se están usando en nuestro país para las personas con dificultades en la comunicación y el lenguaje. Cada niño tiene sus gustos y sus intereses, en el autismo quizá más restringidos, pero eso no los hace a los caballos sabedores de programas de comunicación. El artículo puede hacer mucho daño a muchos niños y niñas con autismo y a sus familias. No está poniendo el punto de mira en lo esencial de la intervención: “la motivación mueve montañas”, así nos podemos encontrar a Álvaro, que consiguió hablar gracias a su pasión por las pompas de jabón, a Tomás que su interés por los coches hizo que nombrara todas las marcas antes que cualquier otra cosa. ¿Podríamos hablar entonces de la terapia del Ferrari? Suena bonito pero es falso.

Desde hace 30 años contamos con magníficos programas para enseñar comunicación, como el de Comunicación Total de B. Schaeffer en el que lo esencial es basarse en los intereses de un niño para conseguir que se comunique con nosotros, ya sean las galletas, las pompas de jabón o los caballos, pero no pongamos una cortina negra y hagamos como los magos, sacar un conejo de una chistera, que además va a enseñar a hablar a un niño con autismo...   (Foto de  mandolin davis en Flickr.com)